miércoles, 31 de enero de 2018

LA GENERACIÓN FÉMINA DEL 27: MUJERES PARA QUITARSE EL SOMBRERO


    LA GENERACIÓN FÉMINA DEL 27: MUJERES PARA QUITARSE EL SOMBRERO

A lo largo de la historia, el predominio de escritores y poetas hombres sobre las mujeres que también lo son, parece indiscutible y, de manera especial, lo acontecido entre el grupo de artistas de la Generación del 27.

Hasta ahora solo era consciente y conocedor de renombrados poetas de esta Generación como Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Pedro Salinas, Gerardo Diego, Rafael Alberti, entre otros. Lo que no esperaba, ni imaginaba, es que tras la primera consulta en internet para aproximarme e informarme a las artistas femeninas que escribían en las mismas décadas que ellos, encontrara un magnífico e increíble descubrimiento para mi formación. Cómo es posible que en los tiempos que vivimos se mantenga una fascinante faceta de nuestra literatura, mundialmente reconocida, en el olvido e incluso, para muchos, en el anonimato.

Centrándonos en el momento histórico y literario de la también denominada Generación de las Sin Sombrero, la cultura machista era la que imponía las normas de la escritura y las mujeres que escribían se mostraban con los hombres para ser aceptadas. Ellas deseaban un cambio y lo llevaron a cabo con sus escritos y poemas donde los temas que abordan fluyen independencia y libertad, como retratos de la mujer de aquella época o lo que esperaban ser. Los grandes asuntos del Hombre como el amor, la muerte, el destino y temas cargados de raíces populares eran los que suscitaban mayor interés para los poetas. Se pueden encontrar similitudes en temas tratados por escritores y escritoras , como la muerte, la soledad, la infancia. Igualmente, en la pasión por guardar las formas literarias, pero ellas se sentían libres e independientes y esto se refleja en sus obras. Estos aspectos debieron resultar innovadores, pues su tratamiento coincidía con unas décadas donde el rol de la mujer empezaba a cambiar.

Se han dado pasos para indagar sobre la obra de estas artistas españolas y sus vidas, ya que tristemente además de escribir a la sombra del sexo opuesto, tuvieron que sufrir el exilio de su país, porque quedarse en el mismo les suponía el estar calladas. Así poetisas como Ernestina de Champourcin, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, María Teresa León y otras más, publicaron escritos y poemas en la época, pero la mayoría terminaron sus vidas silenciadas y olvidadas como intelectuales de una gran generación de artistas.

No se las consideraban parte del grupo de la Generación del 27, siendo habitual su aparición en fotos de prensa o revistas literarias de la época, sin reseñas de la identidad de las mismas, tan sólo de los poetas y escritores varones, como si lo intelectual y artístico solo fuese propio del sexo masculino. Fueron eclipsadas por el que se consideraba grupo principal de poetas. Sufrieron las mismas consecuencias de la Guerra Civil y el exilio que sus compañeros de generación, pero ellas además la discriminación de género. Quizás aquí la razón de ser menos conocidas y , por ende, sus obras.

No eran defendidas, ni alabadas, ni valoradas desde el punto de vista literario por sus compañeros, ni siquiera reconocidas por los mismos tras el regreso del exilio. Incluso en las parejas que se formaron entre algunos de estos artistas , ellas se quedaban reducidas a “ser las mujeres de”, no reconociendo ellos el interés artístico e intelectual propio de las mismas. Siempre en un segundo plano, a la sombra del artista y del marido o amante.

Tampoco se les otorgó el mismo reconocimiento, trato y éxito profesional. Algunos de ellos fueron nombrados catedráticos y miembros de la Real Academia de la Lengua, como Pedro Salinas. Otros fueron galardonados y premiados: en 1925 , Gerardo Diego fue Premio Nacional de Literatura; en 1983, Rafael Alberti recibió el Premio Cervantes por el conjunto de su obra literaria; en 1977, Vicente Aleixandre fue Premio Nobel de Literatura. Ellas tuvieron que esperar hasta el año 1981 que otorgan a María Zambrano el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, así como en 1988, el Premio Miguel de Cervantes, siendo la primera mujer en hacerse con este galardón.

Quizás la victoria del mando nacionalista, que terminó con la República e impuso la Dictadura, juzgó y condenó al olvido a este grupo cultural femenino español, reprimiendo intelectualmente los sentimientos de cambio, libertad e independencia de sus obras, para no mantenerlas en el recuerdo histórico del país. A diferencia de sus compañeros de generación , sus obras no figuran en libros de texto, quizás por la ideología nacional durante la Dictadura de Franco. Tampoco se les prestó mucha atención en los años sucesivos al fin de la misma. Todo ello ha repercutido en el prolongado tiempo de desconocimiento de este influyente grupo de pensadoras y artistas femeninas.

Tania Balló ha investigado las vidas y obras de las integrantes de esta Generación, publicando en 2016 su libro “Las Sinsombrero” , estimando que sin ellas la historia no está completa.

Pero si trasladamos esta situación a nuestros días, no cabe en mi pensamiento este eclipse artístico de la mujer, no debiendo dar cabida en nuestra literatura actual a ello. No entiendo, ni comparto esta discriminación de género desde el punto de vista intelectual y cultural. Se deberían adoptar medidas para impulsar el estudio y conocimiento de las vidas y obras de estas mujeres que contribuyeron a la historia y a la literatura de nuestro país, en la misma condición que los hombres con quienes compartieron un movimiento intelectual tan influyente en nuestra cultura. Incluso algunas de ellas, si están mejor valoradas que la de poetas con los que compartieron afinidades literarias, deberían contar con dicho reconocimiento.

Desde luego les respondería con el mismo gesto que tuvieron algunas de ellas, de quitarme el sombrero ante estas intelectuales y escritoras, como reconocimiento a sus trayectorias, así como para la defensa en el presente de la igualdad de género en la cultura, no cometiendo los mismos errores e injusticias, acontecidos desde mi punto de vista, con la Generación fémina de las Sin Sombreros del 27. Hay camino por andar, pues no todos comparten, al parecer, esta postura o pensamiento personal. En España, la libertad de expresión y la igualdad de género entre hombres y mujeres debe ser real en todos los ámbitos.

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