domingo, 14 de junio de 2015

POEMAS TAREA FINAL

Buenas. Ésta es la última tarea del curso. Consiste en coger cinco poemas de Petrarca. Después, tenemos que modificarlos con los resultados de la belleza ideal de la clase, pero manteniendo la esencia del poema y en qué época de la relación amorosa se sitúa. Os dejo mis cinco poemas:


II (Petrarca)


Por hacer más galana su venganza
y cobrar mil ofensas en un día,
ocultamente el arco Amor traía
como el que ocasión busca en su asechanza.

Cubría la virtud con gran pujanza
ojos y corazón de la porfía,
cuando a allí donde mellarse otra solía
bajó su flecha con mortal prestanza.

Y así turbada en el primer asalto,
no tuvo tanto ni lugar ni aliento
con que pudiese en la estrechez armarme;

o bien al monte fatigoso y alto
con astucia apartarme del tormento,
del que hoy quisiera y ya no puede hurtarme.


II (Javier Escobar)

Sin apenas darme cuenta,
fui marcado por la flecha de tu amor
como el  diminuto tatuaje que luces
con tanto primor.

Lo que parecía solo un ligero toque
a medida que fui cayendo en cuenta
y escuchando en lo profundo de mi interior
resultó ser un directo al corazón.

Tu melena larga me enredó.
Ya no hay remedio para lo que siento,
siendo éste mi destino contigo.

Debo aceptar mi profundo sentimiento
si vivir tranquilo quiero
despejando mis dudas y miedos.






VI (Petrarca)

Tan descarriado está mi desvarío
detrás de la que en fuga se revela,
y de lazos de Amor ligera vuela,
delante del pausado correr mío;

que, cuanto más en adestrar porfío,
menos presta oído y se cautela;
ni me valen con él brida ni espuela,
que es natural de Amor tal terco brío.

Y así después que el freno a sí recoge,
yo quedo a su merced y en fiera culpa,
mal que me pese, a muerte me transporta;

por ir sólo al laurel, donde se coge
acerbo fruto, cuya amarga pulpa
la herida aflige más que la conforta.


VI (Javier Escobar)

Este amor y deseo que siento por ella
me impulsa a seguirla en su carrera
no pudiendo alcanzarla nunca
pues nuestros deseos están enfrentados.

Por más que le imploro su atención
ésto solo me causa desánimo
pues es una carrera que nunca tendrá un buen fin.

Un ser feliz y sociable como vos
merece más elogios y ánimos
para un mejor rumbo sin mi a su lado.












XI (Petrarca)

Dejar por sombra o sol jamás os veo
vuestro velo, señora,
después que sois del ansia sabedora
que aparta de mi pecho otro deseo.

Mientras llevé escondido el pensamiento
que muerte en el deseo dio a mi mente
vi de piedad teñido vuestro gesto;
mas cuando os lo mostró Amor claramente,
fue el cabello cubierto en el momento
y el mirar amoroso oculto honesto.

Lo que en vos más deseaba me es depuesto;
así me trata el velo,
que por mi muerte, ya al calor, ya al hielo
de ojos tan bellos cubre el centelleo.


XI (Javier Escobar)

Con su bello mirar verde destello
que ni azabache cabello tapa
un velo cubrió su alegre mirada
cuando le declaré mi amor oculto.

De ojos almendrados cual flor veía
no albergo esperanza alguna
ni apreciado gesto amoroso
de mi querida enemiga.

Compartir la música de corazón
me une con vos la esperanza  fiel
como muestra de amistad más que de amor.










CCLXV (Petrarca)
 
Áspero corazón y cruel antojo
en dulce, humilde, angélica figura,
si el usado rigor gran tiempo dura,
tendrán al fin de mí pobre despojo;

que, al nacer o morir flor o matojo,
ya sea día claro o noche oscura,
lloro; y del bien de Amor, de mi ventura
y mi sola señora me acongojo.

Mas vivo esperanzado, recordando
que gota a gota el agua en tiempo grande
desbasta jaspe y piedra más gallarda.

Tan duro corazón no hay que llorando,
rogando, amando, a veces no se ablande,
ni apetito tan frío, que no arda.  

CCLXV (Javier Escobar)

Su trágica e inesperada pérdida
me arrebató a mi amada
convirtiendo mi corazón en frío mármol
y en dura armadura todo mi cuerpo.

Solo el recuerdo de las caricias dadas
en su medianos pechos y brazos
y la mirada angelical  de sus ojos verdes
hará brotar de mí lágrimas por ella.

Cuando mi llanto sea más débil
y mi alma más ancha
nacerá la esperanza de seguir.

La vida nos lleva por pasajes de amargura
que con el tiempo retornan a otros
de nuevos sentimientos.




  

    
CCLXIX (Petrarca)

Rotos columna y lauro que ahora lloro
y ayer sombra me daban por entero,
perdí lo que de nuevo en vano espero
de norte a sur, del indio mar al moro.

La muerte me llevó el doble tesoro
que hacía el vivir alegre y lisonjero,
y no restaura ya tierra, ni fuero,
ni oriental gema, ni abundancia de oro.

Mas si esto mi destino disponía,
¿qué puedo hacer, que el alma no me atrista,
puestos los ojos siempre en agua fría?

¡Oh vida humana, bella así a la vista,
cómo se pierde presto en sólo un día
lo que en años con fatiga se conquista!



CCLXIX (Javier Escobar)

La despedida de su ligero cuerpo
y de su rostro blanquecino
provoca llanto en mi pecho
y presión en el corazón .

Roto por dolor ante su pérdida
destino cruel esta vida me lleva
por caminos de tristeza
y desánimos de pasión.

¿Qué puedo hacer para tapar mi herida
pues consuelo en el alma no me asiste?
Seguir viviendo para volver a amar.

¡Oh vida terrenal, buena pareces,
cómo te llevas en tan breve tiempo
lo que una relación no merece!


 










Un saludo, Javier.

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