viernes, 30 de enero de 2015

CRÓNICA TELEMEDIEVO

Buenas. He aquí la penúltima tarea de Telemedievo, una crónica sobre la Batalla de las Navas de Tolosa. Espero os guste.


Crónica

Era el verano de 1212 cuando todas las fuerzas cristianas empezamos a partir a territorio musulmán con ganas de venganza tras la derrota de Alarcos en 1195. Hacía mucha calor, pero con esfuerzo todos llegamos a nuestro destino el 13 de julio de 1212. Tras este duro camino, decidimos descansar y planear todo nuestro ataque e intentar expulsar a esos estúpidos musulmanes de nuestro antiguo territorio. Un pastor nos mostró un camino por el que era más fácil atacar a los enemigos y que no era vigilado por éstos. Así que tres días después, el 16 de julio de 1212 decidimos atacar a los almohades.
Nos superaban en número, pero nosotros éramos más fuertes y corpulentos. 12000 cristianos contra 22000 musulmanes aproximadamente. La caballería aragonesa y navarra se situaron a ambos flancos de nuestro ejército, y las tropas de López de Haro, Núñez de Lara y Dias de Cameros en el centro. Yo me encontraba con éste último. Y detrás del todo, nuestro rey Alfonso VIII, acompañado de Sancho VII y Pedro II. Lo único que sabíamos es que eran casi el doble que nosotros, y que los dos bandos íbamos, tanto a pie como a caballo. Y por palabra de Dios, inició la batalla. Todo fue una lucha a carne viva, musulmanes y cristianos muertos, cuerpos decapitados, todo el ambiente olía a sangre y todos estábamos empapados de ésta. Tras varias horas, contrarrestamos su ataque y fuimos reduciendo poco a poco hasta llegar a una de sus últimas resistencias. Tenía miedo de morir, aunque si lo hacía, moriría como un héroe. Seguimos insistiendo porque teníamos que recuperar lo que era nuestro. Como estaban muy bien escondidos y prácticamente era imposible matarlos, hicimos una jugada maestra. Nos alejamos como si estuviéramos huyendo, ellos salieron y aprovechamos para aniquilar su última fila de peones. Viendo esta situación, parece ser que su “rey” Al-Nasir huyó en seguida, dejando vendido al resto de su ejército. Cumplimos nuestro objetivo, el de reconquistar y repoblar lo que era nuestro. Sufrimos bajas, eso sí. Pero hubo muchos más muertos del otro bando, y a todos los que su vida fue perdonada, se convirtieron en esclavos. Conseguimos más de lo esperado. Yo estoy bien, y eso es lo que me hace feliz para estar con mi familia y para estar escribiendo esto ahora mismo.




Un saludo, Javier.

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